VIELHA

Este proyecto se caracteriza por haber intervenido en la decoración en dos etapas distintas de la vida de la vivienda, separadas más de quince años entre sí. En la primera se desarrolló el proyecto partiendo desde cero y buscando un estilo rústico, elegante y funcional, ya que el cliente deseaba pasar largas temporadas en el Valle.

Con estos objetivos en mente, se buscaron piezas del mobiliario antiguas y en toda la casa se pintó la madera de color blanco roto (suelos y vigas). En la planta baja, donde se encuentra la cocina y el salón - comedor, se optó por un suelo compuesto de pieza de barro cocido, muy adecuado para soportar sin desgaste el posible andar con botas llenas de barro o nieve de los residentes. Las habitaciones destacan por sus tonalidades y las telas con las que combinan.

La segunda etapa del proyecto consistió en una renovación precisamente del salón - comedor, que pasó a tener una decoración totalmente nórdica, basada en la introducción de madera en distintos elementos como repisas, paredes, mobiliario y complementos. Además, tanto el techo como las paredes se pintaron de color blanco roto. Si uno pasa el ratón o el dedo por encima de las imágenes inferiores podrá comprobar el resultado de la primera reforma y de la posterior renovación.

Salón de estilo clásico con sofá, butacas y mesa central de madera y cristal.

Salón

Se cambiaron el sofá y las butacas por un sofá-chaise longue con una tapicería marcada por la combinación de una base en rayas color piedra con almohadones a cuadros color crudo. Los protagonistas de este espacio son los dos cojines en pelo de grandes dimensiones del sofá que aportan calidez y la mesa de centro, que es un diseño personalizado hecho con maderas de nogal natural de diferentes anchuras con doble tapa y cuatro ruedas de hierro. Una alfombra de piel de vaca y un puf redondo en pelo blanco complementan el ambiente.

Comedor de estilo clásico con muebles antiguos, espejo rectangular en la pared y butacas alrededor de la mesa principal.

Comedor

Las piezas principales se mantuvieron por su antigüedad, mientras que se optó por sustituir otros elementos  para adaptar la estancia al nuevo estilo que se quería conseguir. Así, el espejo oscuro se cambió por uno de madera natural y se reubicó en otra pared, se escogió una lámpara de techo con láminas también de madera y se alteró la distribución de la mesa y los sillones, los cuales se retapizaron con una tela más acorde al nuevo salón. La pared frontal se forró con madera de color natural y más concretamente con lamas machihembradas de distintas anchuras.

Entrada a una vivenda con tonalidades claras y suelo de pieza de barro cocida.
Habitación principal en tonalidades claras, principalmente verdes.
Cocina con los armarios del mismo estilo.
Baño de la habitación principal en tonalidades que combinan con el verde (color de la habitación).
Habitación infantil en tonalidades rosas. Armario con puertas de cristal y tela por dentro.